… Últimos minutos del partido, penalti a favor… No sé si quiero mirar. Sólo espero que no se vaya alto, como de costumbre…
jueves, 17 de febrero de 2011
Un partido, una final.
lunes, 31 de enero de 2011
Pidiendo la hora
de los muchos que se encuentran en cualquier escaparate de una pequeña joyería de barrio, pero era mi reloj. Cansada de sus parones y de llegar tarde a todos las citas, decidí renovarlo. Cambié su antigua correa gastada por una nueva de piel, mucho más suave y brillante. Di brillo a su esfera y volví a engrasar cada una de sus minúsculas piezas. Después, una vez finalizada la tarea, puse mi reluciente reloj en hora con la esperanza de que esta vez sí funcionara y marcara cada segundo, cada minuto y cada hora que hiciera acercarme al momento justo, preciso –y precioso– en que se iban a cumplir todos aquellos sueños que nunca se hacían realidad. La maquinaria crujía en su interior y yo creí –inocente de mí – que había conseguido darle vida, pero nada más lejos de la realidad… algo siempre acaba funcionando mal y cuando quise darme cuenta, las agujas de mi reloj caminaban marcha atrás, deshaciendo el camino de todas las ilusiones. Qué le voy a hacer, mi vida siempre ha sido esperar…domingo, 23 de enero de 2011
Soñar no es suficiente

lunes, 17 de enero de 2011
Carrera continua

jueves, 30 de diciembre de 2010
Balance

Se acaba el año y –aunque no entiendo muy bien porqué– parece que toca hacer balance. No me veo capaz de puntuar a estos doce meses y hacer una valoración justa. Me llevo en la mochila sensaciones amargas y dulces pero, por desgracia, el sabor amargo perdura más tiempo en el paladar y en la memoria…
Quiero que lo bueno vivido este año me acompañe en el 2011 que está a punto de llegar, pero no quiero olvidar los tachones que han marcado mi calendario en este año que hoy se despide. Necesito tener presente los tropiezos para no volver a caer en el camino.
Nunca he creído en las interminables listas de propósitos que muchos se empeñan en confeccionar a sabiendas de que el día 15 de enero se habrán olvidado… Prefiero saltar obstáculos a medida que avanzo y no imponerme yo misma las trabas.
Sin pena, sin mirar atrás digo adiós a un 2010 que me ha hecho crecer y abro todas las puertas para recibir lo que me quieran aportar estos próximos doce meses. Espero que con ellos lleguen las dos cucharaditas de azúcar que me faltan para ponerle la guinda a mi pastel…
¡FELIZ –y dulce– 2011!



